Pablo Guerrero o el arte de diseñar etiquetas de vino

Pablo Guerrero o el arte de diseñar etiquetas de vino

El estudio de diseño Pablo Guerrero se acaba de alzar con dos premios en los German Design Awards 2019, que se entregarán en la ciudad alemana de Frankfurt el próximo 8 de febrero, por el diseño de las etiquetas de Armas de Guerra y Alcorta, que les ha permitido hacerse con los galardones ‘Gold’ y ‘Special Mention’ respectivamente. Un reconocimiento que se convierte también en la excusa perfecta para hablar con Pablo Guerrero sobre la importancia de una buena etiqueta para la venta de un vino. ¿O hay alguien que no haya comprado o probado nunca un vino sólo por el diseño, por lo que le trasmiten la botella y la etiqueta sobre lo que hay en su interior? Todo entra por los ojos y el mundo del vino no es una excepción.

«Una etiqueta es la primera expresión de la marca, de los valores de quien cultiva y elabora», señala Pablo Guerrero, que lleva más de 25 años dedicado al diseño gráfico y desde el 2014 está centrado especialmente en las marcas y el etiquetado del vino con el respaldo de su equipo,  del que forman parte Pablo Pino (ilustrador y diseño gráfico), Rocío Álvarez (diseño y artes finales) y Estefanía Llamas (gestión y el márketing).

Una etiqueta es la primera expresión de la marca, de los valores de quien cultiva y elabora»

Parece lógico que vestir un vino sea una buena oportunidad de seducir a través de la vista»

Ellos creen que lo interesante es trasmitir principalmente armonía, cuidado, equilibrio y gusto por los detalles a la hora de vender un vino. «Parece lógico que vestir un vino sea una buena oportunidad de seducir a través de la vista», puntualiza Pablo, que añade que con el diseño pueden «dar la oportunidad al bodeguero de atraer a nuevos compradores, que una vez prueban por primera vez un vino, pueden convertirse en clientes si el contenido responde a sus expectativas».

Mensaje en una botella

Pero ese diseño debe transmitir también los rasgos que dan valor a ese vino en concreto, según enumera Pablo: suelo, clima, variedad, viticultura, historia y cultura. «También la personalidad del autor o la bodega», apostilla el diseñador berciano. Por ello es tan importante una buena comunicación y entendimiento entre quienes hacen el vino y quienes diseñan su etiqueta. «Lo primero es entender y conocer el vino. Luego ‘fermentar’ esa información y ‘decantar’ hasta que las ideas estén claras. Y muchas y muchas horas de cariño y dedicación», valora.

pablo guerrero
La página web del estudio de Pablo Guerrero, con su ‘portfolio’.

De esta manera, las etiquetas y contraetiquetas se convierten en uno de los elementos más importantes en la diferenciación del vino. Y es que junto con la botella -que también dice mucho con su color y forma (bordelesa, borgoña, rhin, cava, jerezana, franconica…)- constituye el principal referente estético de la bodega, ayudando a posicionar sus vinos en el mercado y facilitando el recuerdo de la marca. En un panorama tan saturado de opciones, el diseño de la etiqueta es un arma infalible para diferenciarse dentro de la multitud.

Lo primero es entender y conocer el vino. Luego ‘fermentar’ esa información y ‘decantar’ hasta que las ideas estén claras»

Muchas bodegas han incluido en sus estrategias de internacionalización el diseño de etiquetas y de la imagen corporativa como elemento innovador y de diferenciación. «El Bierzo, como muchas otras zonas vinícolas de España, ha tenido que repensar la sostenibilidad de los proyectos a través de una mirada al exterior y casi por obligación hace una década, con lo que se comenzó a demandar diseño para comunicar en nuevos mercados», apunta Pablo Guerrero, que resume esto en un frase: «Para viajar y ser bien recibido hay que ir limpio y bien vestido».

 

«La viña es nuestra guerra»

El diseño del estudio de Pablo Guerrero para los seis vinos de Armas de Guerra, una de las marcas comerciales de la coooperativa Vinos del Bierzo de Cacabelos, es reconocido ahora en los German Design Awards 2019, pero no es el primer premio que recae en este ‘packaging’. Ya había recogido hace un par de años uno de los galardones de los prestigiosos Dieline Awards con este trabajo.

«Para todo el estudio supone un reconocimiento muy importante y una gran alegría», confiesa el diseñador, y no sólo por lo que significa para su equipo sino también porque «nos gusta mucho que los vinos del Bierzo sean visibles en todo el mundo». «Y en particular a mí, que soy del Bierzo y nieto de viticultores», reconoce Pablo Guerrero, que añade que  precisamente el concepto que hay detrás de este sistema de etiquetado es la reivindicación de la importancia del trabajo del viticultor. «Se resume en una declaración de principios (que no de guerra): La viña es nuestra guerra y los aperos nuestras armas», apostilla.

pablo guerrero

Con la imagen de la azada de cavar, la navaja de vendimia, la tijera de poda, el arado, la prensa vertical y el serrucho de poda tratan de comunicar la idea que hay detrás de estos vinos, la de unos vinos fieles a su origen, a la viña. Así, a partir del juego conceptual y gráfico su objetivo era renovar el mensaje y estilo de una marca tradicional como ha sido la de Vinos Guerra, fundada en 1879. Con este nuevo discurso se buscaba, además, conectar con nuevos públicos de centroeuropa y norteamérica, que eran los principales mercados de destino.

De Madai al Valle del Recunco

Pero no sólo son las seis elaboraciones de Armas de Guerra, este diseñador está detrás de las etiquetas de otros vinos del Bierzo, algunas con imágenes ya icónicas, y también de otras denominaciones de origen como León, Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Ribeiro, Arribes de Duero, La Mancha, Rias Baixas o Ribeira Sacra. Son muchas etiquetas y, asegura, a todas les tiene especial cariño. Eso sí, confiesa que su proyecto más querido y personal es sin duda Madai, la bodega con la que los hermanos Daniel y Gonzalo Amigo recuperaron las viñas de sus abuelos en el Bierzo. «No se trata de diseño, se trata de amistad», puntualiza.

Así, de su estudio han ido saliendo las hormigas del Baloiro blanco y el pájaro del Viñademoya de Luzdivina Amigo; la celosía de los vinos Abad Dom Bueno de Bodega del Abad; la ‘X’ de copas del Xamprada y el otoño cambiante del Maceración de Prada a Tope; el viñedo de Las Tres Filas de Bodegas Merayo; o el peregrino del Pilgrim de Godelia. Y no son los únicos. También Brutal, Mengoba y Peique han puesto en sus manos con éxito el ‘wine design’.

Ahora está trabajando en el diseño de un nueva etiqueta para el Valle del Recunco, la única bodega instalada en el municipio de Priaranza del Bierzo. «Mi madre es de Priaranza del Bierzo y conozco bien las viñas de Priaranza, Villalibre y Toral de Merayo de las que surge ese proyecto», apunta Pablo, que ha logrado unir en su estudio sus dos pasiones, el diseño gráfico y el vino.

Un repaso, etiqueta a etiqueta

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