‘What a wonderful world’ de Joey Ramone con El Rapolao de La Vizcaina

‘What a wonderful world’ de Joey Ramone con El Rapolao de La Vizcaina

En el Bierzo hay viñedos muy especiales, algunos ya conocidos y otros aún por descubrir (o por entender). Una de esas ‘leyendas’ es ya El Rapolao, cuya mencía se elabora en siete vinos diferentes. Uno de ellos es El Rapolao 2015 de La Vizcaína -el proyecto de Raúl Pérez y César Márquez-, el vino elegido para una nueva cata sonora. La propuesta esta semana, su maridaje con ‘What a wonderful world’ de Joey Ramone.

Raúl Pérez nunca ha dudado en confesar que es una de sus viñas favoritas -«una parcela revolucionaria», en sus palabras-, también la de su sobrino César Márquez. No en vano también elaboran otros dos vinos de manera individual con las mismas cepas de esta parcela orientada al norte, con bastante pendiente y en una de las zonas más frías de Valtuille. Son cepas de entre 60 y 80 años, cuyas raíces penetran en un suelo arcilloso, rico en materia orgánica.

El hito que marca los límites de La Vizcaina de Vinos es la búsqueda de la expresión de cada parcela y que en su interpretación de El Rapolao se apoya sobre esa tierra y esa mezcla de mencía, alicante bouschet y bastardo -también llamada merenzao o trousseau- para esta añada 2015. Una vendimia manual, una fermentación en grandes tinos de madera con la uva entera y raspón y una crianza de 12 meses en barricas de roble francés de siete años se añaden a la ecuación para revelar la personalidad de este vino.

El Rapolao en la copa

El Rapolao ensalza el viñedo del que proceden sus uvas con una etiqueta sobria, en la línea de los vinos franceses de Borgoña que centran la atención en el ‘cru’ (viñedo) o el ‘village’ (pueblo), más que la región o la denominación de origen. Con el corcho lacrado, Hugo (de El Sexto Sentido) abre la botella y reparte el vino en nuestras siete copas. Un color rojo cereza muy brillante, que se muestra ligero al moverlo en la copa, con una capa media alta.

En la nariz, los aromas a frutas rojas se hacen hueco entre notas florales, minerales y terrosas. Matices que se repiten en la boca, con algo más que no sé identificar, pero que lo hace más sabroso. Tiene una acidez muy presente, que le aporta frescura y lo convierte en un vino de trago fácil, con un final largo. Es un vino que entra ligero y muy bebible, que da la impresión de no tener mucho alcohol. «Este vino es un peligro», bromea una de las compañeras de cata, Susana, cuando confirmamos sus 13,5º. Elegante. Personal.

Con ‘What a wonderful world’ de Joey Ramone

Tenía que ser un «clásico», una canción que forme ya parte de la historia de la música porque el viñedo de El Rapolao esta llamado a hacer historia en la DO Bierzo, pero al mismo tiempo tenía que tener una interpretación moderna, revolucionaria, «con rollo». Tenía que ser una canción, como el vino, que entrara bien, pegadiza, personal y reconocible. Y también tenía que ser una canción, como el viñedo, que pudiera tener diferentes versiones o interpretaciones. ‘Knocking on heaven’s door’. ‘Hallelujah’. No, demasiado celestiales para un vino que recuerda tanto a la tierra en la que se hace.

Y así recordé ‘What a wonderful world’ de Joey Ramone. Una versión menos conocida y más revolucionaria de la canción que popularizó el gran Louis Armstrong en los años 60. En eso piensas cuando se acaba de estrenar la de primavera y estas bebibendo una copa de El Rapolao con unos amigos. «I see trees of green, red roses too, I see them bloom for me and you, And I say to myself What wonderful world (Veo árboles de color verde, también rosas rojas. Las veo florecer, para ti y para mí. Y me digo a mí mismo, qué mundo tan maravilloso)».

And I say to myself
What a wonderful world»

Escrita por Bob Thiele y George David Weiss para Armstrong, suma cerca de 40 versiones diferentes en estas cuatro décadas, con estilos muy diferentes. Desde The Kelly Family a Natalie Cole con Plácido Domingo y Josep Carreras o las más actuales de Keane o Rob Stewart. El carismático cantante de Los Ramones, Joey Ramone, incluyó esta mítica canción en su disco en solitario ‘Don’t worry about me’ (2002), con una interpretación muy personal y perfectamente identificable con ese tímido larguirucho de pelo largo y único.

Y otras…

En el grupo de cata hubo otras sugerencias, entre ellas el ‘Wild horses’ de The Rolling Stones o ‘Glory Box’ de Portishead. También hay quien lo identifica con ‘Green Onions’ de Booker T. and The MG’s.

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