Villar de los Mundos y sus ocho vinos para un ‘viaje a la luna’

Villar de los Mundos y sus ocho vinos para un ‘viaje a la luna’

El vino volverá a tener su protagonismo este viernes y este sábado en una nueva edición del festival ‘Villar de los Mundos’. Este encuentro cultural, que nació hace ya siete con el objetivo de «poner en el mapa» a los tres pueblos que forman Los Barrios, también hace un guiño a su pasado y a la tradición bodeguera y vinícola de Villar, Salas y Lombillo. Para ello, abrirá las puertas de la emblemática bodega de los Mato y las Burillas, la casona de los Girón-Panizo y la casona de los Carrera para la cata de los vinos de Luna Beberide, Primus Bergidum y Emilio Moro.

Villar de los Mundos tiene en esta ocasión como vino oficial el godello de la bodega berciana Luna Beberide, precisamente para representar la temática de este año, un ‘viaje a la luna’ (‘voyage dans la lune’), como la mítica película de ‘Méliès y cuyo fotograma más reconocido se convierte en la imagen de su etiqueta. «Un viaje a la luna sin salir del Bierzo», prometen desde la organización.

Luna Beberide

Así, Luna Beberide será una de las ‘catas espaciales’ del festival. En la bodega de los Mato y las Burillas se servirán este viernes Luna Beberide Godello 2018, Finca Luna Beberide 2017 y Art 2017. El primero de los vinos es un 100% godello de viñedos de más de 60 años ubicados entre Villafranca del Bierzo y Cacabelos. Con una crianza sobre lías de seis meses, este blanco muestra un color dorado pálido con reflejos metálicos, mientras en nariz se muestra expresivo y fresco con aromas que recuerdan a los pétalos de rosa y toques de hinojo. En boca es equilibrado, aunque no le falta el nervio que le aporta la acidez y el carácter personal del godello.

El segundo, Finca Luna Beberide 2017 es un 100% mencía con crianza durante 12 meses en barricas de roble francés. En la copa revela un atractivo color frambuesa y aromas a frutos rojos y pétalos de rosas, mientras que en la boca es muy agradable con taninos finos e integrados. Por su parte, el Art 2017 se elabora con uvas de mencía de cepas situadas en laderas en altitud (entre 700 y 900 metros) en Villafranca. Tras su crianza durante 16 meses en roble francés, este tinto se muestra elegante y equilibrado, con una complejidad en la que se aprecian las notas minerales y a monte bajo.

Primus Bergidum

Los «vinos con corazón» de Primus Bergidum se saborearán también en Villar de los Mundos, entre los muros de piedra del patio de la casona de los Girón-Panizo. Esta bodega familiar presentará las nuevas añadas de sus vinos Recentia, Valsilencio y La Fulgueira y su proyecto. Un proyecto que unió a tres amigos (Amando, José y Julio) en la recuperación de antiguas viñas, casi abandonadas, en diversos pueblos del Bierzo (San Juan de la Mata, Otero, Cacabelos, Villabuena, Cabañas Raras…) y en la elaboración de vinos «auténticos» y «artesanos», con la menor intervención posible y sin coupage.

«Donde prime lo artesanal y la calidad», recalca Amando, que destaca que sus vinos son monovarialetales de mencía de viñedos centenarios. Así, el Recentia 2018 es su vino joven, aromático y frutal, mientras que en el Valsilencio 2015 la mencía se cría en barricas nuevas de roble unos ocho meses. Por último, se catará El Fulgueira 2017, que es su vino más especial, elaborado con uvas de cepas de más de cien años de mencía de viñedos San Juan de la Mata y con crianza de nueve meses.

Emilio Moro

La última cata, el sábado, será la de la bodega Emilio Moro en la casona de los Carrera. Repite en la cata del festival Villar de los Mundos, de nuevo con sus dos godellos, El Zarzal 2018 y La Revelía 2017. Esta bodega, enraizada en Ribera de Duero desde 1932 y con tres generaciones dedicadas al mundo del vino, tiene una larga tradición en la elaboración de tintos. Así, estos vinos se convirtieron hace poco más de un año en sus primeros blancos tras varias vendimias de experimentación y trabajo. Hechos en el Bierzo y 100% godello.

El Zarzal 2018 es un blanco fermentado en barrica y con crianza sobre lías en fudres de madera, «con algo más de frescura que la añada anterior», puntualiza el enólogo Álvaro Maestro. Sigue siendo un vino sin artificios y elegante, basado en la riqueza varietal y aromática del godello. Con un color amarillo pajizo muy tenue, en nariz muestra intensos aromas a fruta blancas, como manzanas verdes, y notas de flores secas. Mineral. En cuanto a La Revelía 2017, este godello pasa su fermentación y crianza  durante ocho meses en las mismas barricas de roble francés. En este blanco, con un color amarillo brillante, destacan las notas cítricas y minerales, mientras en la boca se muestra intenso y persistente.

Con tradición

El organizador del festival ‘Villar de los Mundos’, Nicolás de la Carrera, siempre ha destacado la tradición vinícola de Los Barrios, como muestran sus viñedos, bodegas presididas por enormes cubas de madera y antiguos lagares. En el vino está el germen sobre el que crecieron estos pueblos, que entre los siglos XVI y XVIII abastecía de este preciado líquido a la Corte española.

 

Y es que aunque a finales del siglo XVIII, como en otras partes del Bierzo, la filoxera diezmó esa pujanza del sector vitivinícola, el vino siguió estando presente en la vida de sus gentes, que de modo familiar siguió trabajando el viñedo y elaborando para casa,  también abasteciendo con su uva después a la cooperativa Cepas del Bierzo, de Ponferrada. Una viñedos que vuelven a ser valorados, gracias en parte a la apuesta que han hecho por esta zona grandes nombres del mundo del vino como Raúl Pérez -quien elabora algunos de sus vinos en la bodega del Cabildo de Salas- y Emilio Moro.

 

Más información sobre el festival y las catas en el perfil de Facebook de Villar de los Mundos o en el correo villardelosmundos@gmail.com

 

villar de los mundos
La bodega de las Burillas volverá a ser un escenario «de cata» en ‘Villar de los Mundos’. Foto: Miguel Fernández
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